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domingo, 20 de enero de 2008

México: potencia mundial para el 2019.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, si seguimos como vamos para el 2019 seremos una potencia mundial: nos encontraremos por encima de las demás naciones y 9 de cada 10 mexicanos podrán jactarse de ostentar aquello que, orgullosamente, identificará a México en otros confines del planeta. Naturalmente, esto traerá como consecuencia una modificación paulatina de la idiosincrasia nacional y de la forma en que somos percibidos los mexicanos por el resto del mundo. Las diferencias entre ricos y pobres se adelgazarán de tal manera, que será prácticamente imposible distinguirlas al desnudo. Nunca más se difundirá la imagen del indio famélico ataviado con sus ropas de manta, languideciendo bajo su sombrero y su sarape al pie de un frondoso cactus. Erradicaremos para siempre la creencia de que esta país es como una cornucopia ---o cuerno de la abundancia--- cuyos frutos sólo benefician a nuestros vecinos del norte; es más, muchísimas personas verán al fin realizarse su sueño, en el que las zoociedades mexicana y estadounidense, frente a frente y con la misma estatura, se miran como separadas únicamente por un espejo...

Es verdad, para el 2019 México será una potencia mundial, seguida de cerca sólo por los Estados Unidos; sin embargo, yo nunca había escuchado que la Secretaría de Salud estuviera al frente de los organismos e instituciones encargados del desarrollo nacional. Definitavemente aquí hay tlacoyo encerrado...
Lo que ocurre es que de seguir las tendencias actuales, para finales de la segunda década del s. XXI la nación mexicana ocupará el primer lugar de población con problemas de sobrepeso a nivel mundial, dejando atrás a naciones industrializadas como EEUU, China, Canadá, Reino Unido,..., ¡en fin, a todas: industrializadas y no!, lo que acarreará consigo los consabidos problemas de salud que acompañan a unos kilitos de más: diabetes, hipertensión, gota, enfermedades cardiovasculares e hígado graso (lo cual podría convertirnos en el primer exportador a nivel mundial de foie gras humano).
Como resulta fácil preverlo, este escenario debilitará más aún las ya de por sí marchitas finanzas del sector salud, el cual deberá erogar su presupuesto no sólo en el tratamiento de la obesidad y sus padecimientos concomitantes; sino en la prevención de aquélla para evitar que ahora sí los mexicanos acabemos comiéndonos unos a otros.